Talking with MU
Una carta de Pepe Barguñó
sdjnañsjnd
MU, nunca te expliqué por qué todo acabó llevando tu nombre. Tampoco me lo preguntaste. Tú ibas a lo tuyo. A correr, a tirarte a cualquier piscina que encontrabas, a desaparecer durante unos minutos y volver empapada como si nada. Cinco kilos de caos bien organizado.
Te llamabas MU porque parecías una vaca. Así de simple. Tenías manchas, y alguien (yo) pensó que era gracioso. A veces las cosas importantes empiezan así, sin intención. Un nombre dicho casi en broma que se queda para siempre. Entraste en mi vida porque tus padres vivían en unas caballerizas. Perros de cuadra, de ir y venir entre caballos. Tenían una camada y me quedé contigo. No hubo grandes decisiones, ni planes. Solo intuición. Y compañía. Mucha.
Eras intrépida. De verdad. No como concepto, sino como forma de estar en el mundo. Siempre suelta, siempre atenta, siempre entendiendo todo antes de que yo lo dijera. Te conocía todo el mundo. Y tú parecías conocerlo también. Inteligente, obediente, independiente. Y con una obsesión clara: el agua y las pelotas.
Por aquel entonces no tenía pareja. Tenía tiempo, ideas y ganas de hacer cosas. Y te tenía a ti. Fue cuando nació la primera marca: Intrépida MU. Y casi como un homenaje inconsciente llevó tu nombre. Estabas ahí todo el tiempo y resultó ser lo más natural.
Luego llegó la crisis de 2008. Y con ella, el final de aquella primera aventura. La marca se cerró. Y en ese mismo momento tú también te fuiste. No fue causa ni consecuencia, solo dos finales que coincidieron y marcaron un cambio de etapa. Pasó el tiempo.
Años más tarde, volvió la necesidad de crear. Ya no estabas, pero seguías estando. De otra manera. Más silenciosa. Y al buscar un nombre para ese nuevo comienzo, volviste a aparecer. Esta vez desde otro lugar: el recuerdo. Así nació Thinking MU
No era nostalgia. Era seguir conversando contigo sin hablar. Seguir adelante sin borrarte. De entender que algunas cosas no se dejan atrás, simplemente pasan a formar parte de lo que eres.
Hoy la marca sigue creciendo, cambiando, aprendiendo. Y tu nombre sigue ahí. Está porque siempre estuvo. Porque forma parte del origen de todo esto.
Nunca te lo dije, MU. Pero si alguien pregunta por qué nos llamamos así, la respuesta eres tú.

