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Javier Colorado y su viaje

¿Quién es Javier Colorado?

Soy de Madrid, tengo 30 años y acabo de volver de dar la vuelta al mundo en bicicleta. Una aventura que ha durado 3 años y dos meses que me ha llevado a recorrer 65.000 km por 48 países de 4 continentes. Ese es Javier Colorado y mi proyecto Colorado on the road.

De repente un día decides dar la vuelta al mundo en bici. ¿Cómo se te ocurrió?

Es una cosa que tenía en mente desde los 20 años. Con esa edad ya empezaba a soñar con dar la vuelta al mundo en bicicleta y, bueno, un día decidí hacer realidad esa felicidad. Con 25 años acabé la carrera, empecé a hacer mis prácticas, a ahorrar un poco de dinero, a planificar el viaje lo mejor que pude y con 27 años me lancé de lleno a la aventura.

Te has pasado más de 3 años recorriendo el mundo con tu inseparable bici. Seguro que más de una vez has sentido que las cosas no iban sobre ruedas.

Muchas, muchas. Sí, por algo mi bici se llama Bucéfalo, el nombre del caballo de Alejandro Magno. Ha habido muchos momentos que no han ido como uno espera, pero es que también hay que esperar que las cosas vayan en muchos momentos mal cuando haces una vuelta al mundo de una manera tan vulnerable, como es ir solo y en bicicleta. Sí, ha habido muchísimos momentos muy jodidos. Pero como al final tenía muy claro que quería vivir este viaje nunca pensé en colgar las botas.

Lo más complicado pedaleando ha sido el clima, sobre todo el frío, la lluvia y si eso lo mezclas con la montaña, subir, subir, subir y que te dé mal de altura… En fin, es complicado. En los desiertos lo más difícil no ha sido la temperatura, ha sido el viento. Por ejemplo, el desierto de Sudán fueron 100km con el viento en contra a 52 grados. El problema no fueron los 52 grados, fue hacer casi 100 km con el viento en contra que te iba empujando para atrás. Fue desesperante.

Antes de aventurarte en este viaje, ¿entrenaste?

Siempre me ha gustado mucho el deporte. Sobre todo he hecho running. He hecho 6 ó 7 medias maratones, completé un par de maratones en Madrid... La bicicleta solo ha sido un medio de transporte antes del viaje, iba con ella a la Universidad, me iba a trabajar en bici. Lo que me ha apasionado antes del viaje ha sido correr.

En tu web dices que nunca pedaleaste solo. ¿Te sentiste muy acompañado?

Muchísimo. Me ha apoyado muchísima gente, empezando por la familia, los amigos, los followers, que al final han ido creciendo mucho a lo largo del viaje, y también las personas que me encontraba cada día en la carretera. Sentí muchísimo apoyo. De hecho, ese ha sido una de las lecciones más bonitas del viaje, que el 99,9% de la gente que me he cruzado en el camino tiene un corazón que no le cabe en el pecho. La hospitalidad es internacional. Está abierta a todos y es una experiencia muy bonita. Sobre todo, sin todo el apoyo y ayuda que he recibido nunca hubiera sido imposible. Mi eslogan era “Vuelta al mundo en solitario”, pero no me he sentido más arropado en mi vida. A raíz de eso creé un libro digital solidario, se llama la Anécdota 101, que son 100 anécdotas de mi vuelta al mundo, cada una va acompañada de una foto. Es un proyecto por continuar una cadena de favores. Tanta gente me ayudó a mí a cumplir mi sueño, que ahora quiero recaudar fondos a través de ese libro para ayudar a otros. Por cada 350 libros una chica africana podrá ser becada para estudiar en la Universidad de Nairobi gracias a The South Face, se trata de una web que fundó un chico de Barcelona que financia becas universitarias. Así que animaos a descubrir las 100 anécdotas de mi viaje y hagamos posible el sueño de una chica de ir a la universidad. Este es el link de compra.

También conseguí financiar el viaje a través de crowdfunding. La respuesta fue buenísima. De hecho para cruzar de Brasil a Sudáfrica, estuve buscando un barco entre Santos y Río de Janeiro, hablando con empresas de carteros, aerolíneas… Tenía 0 pavos y quería llegar a África. Fue una historia muy larga, muy desesperante, y al final la gente me decía que me hiciera crowdfunding para que me ayudara quién quiera. En solo 2 días ya tenía el barco. Crucé hasta África con las ruedas de mi bici marcada con 64 nombres escritos con tinta plateada para que todos los que me ayudaron cruzaran a África conmigo.

Realmente no he viajado solo.

Dices que el mundo está lleno de personas con buen corazón. ¿Es eso cierto? Muchos tienden a pensar que vivimos en un mundo medio loco.

Hombre, las dos cosas son ciertas, pero lo que principalmente te encuentras es gente muy buena. Lo que pasa es que la gente cuando hace algo malo, hace mucho ruido e infunde muchísimo miedo. No hay que viajar con excesiva confianza pero tampoco desconfiando de todo el mundo. Hay que encontrar un equilibrio con el que te sientas a gusto. Porque al final 9 de cada 10 te van a recibir con los brazos abiertos.

¿Con qué país te quedas de todos los que has visitado?

De Asia me quedo con la India. De América, con Colombia. Y de África con Malawi.

Ya tienes un nuevo proyecto en mente, un viaje por el amazonas en canoa. Cambias el asfalto por el agua, ¿y eso?

Cuando estaba dando la vuelta al mundo y llegué a Ecuador, fui a la Casa Ciclista de Santiago, que es un señor que lleva 20 años recibiendo cicloviajeros en su casa. Yo fui el viajero número 3.000 que se acogió con él. Ahí conocí a un alemán que me contó cómo se estaba haciendo una balsa con bidones de agua de 50 litros. Los había unido con cañas de bambú y se había hecho una plataforma a la que le había puesto paredes, techo, una hamaca, cocina y la puso en afluente del río Amazonas, el río Napo, que es donde yo voy a empezar, y dejándose llevar por la corriente llegó hasta Manaus en 6 meses. Hizo la misma ruta que voy a hacer yo. Cuando me fui de esa casa ciclista me dije “Cuando vuelva a casa, en cuanto pueda, me vengo a Ecuaodr y hago lo mismo pero a mi manera.”

Así que voy a contribuir en la fabricación de mi canoa. Son canoas que se hacen a mano a partir del tronco de un árbol y resulta que hay mucha gente que trabaja de eso a orillas del río. Iré yo y un compañero que me acompañará con un kayak para grabarlo todo. Aproximadamente serán 3.000 km en 100 días de viaje.

Mi objetivo es estar unos 3 meses viajando, volver a España y organizar el siguiente proyecto y volverme a pirar y estar así, yendo y viniendo, pero más fuera que dentro, durante unos años. Tengo ya en el tintero 3 viajes. El del Amazonas va a ser el primero.

¿De dónde sacas la financiación para hacer estos viajes tan increíbles?

Mi main sponsor es Glenfiddich, una marca de whisky escocesa. Empezamos a colaborar cuando estaba en África, sacamos un anuncio conmemorando el aniversario del whisky ya que buscaban a una persona que entrara en los marcos de “lo dejo todo para seguir mi propio camino”. Desde ahí empezamos a colaborar y cuando llegué a casa y les planté el siguiente proyecto pues, en vez de hablar de una colaboración, hablamos de un patrocinio en condiciones. Se han involucrado muchísimo.

Está claro que irse así da muchos menos problemas, aunque nosotros viajamos con un presupuesto de entre 3 y 6 dólares de comida al día. Viajar sin dinero te acerca mucho a la gente. Cuando tienes dinero, puedes pagar un hotel y quedarte aislado del mundo. Cuando no lo tienes, alguien siempre te puede echar una mano, te abre su casa, te cuenta su vida entera y te pone en contacto con una realidad que no vas a conocer en un hotel. Y al final lo que a mí me importa es conocer todas esas pequeñas historias, que es lo que le da un valor incalculable al viaje. Así que iremos con dinero, pero nuestro objetivo es gastarnos muy, muy poco, porque ya lo llevaremos todo con nosotros, no tendremos que comprar nada y dormiremos con la tienda siempre.

¿Qué es lo que has aprendido de tu viaje?

A conectar con la gente. Se aprenden un montón de cosas nuevas. Pero sobre todo he aprendido que la felicidad está al alcance de todos. Solo hay que salir ahí fuera e ir a por ella. Es así de simple. Aunque luego la práctica es mucho más complicado. En mi opinión todo empieza con una decisión y lo más importante no es tomarla, sino llevarla a cabo. Tomé la decisión de vivir mi sueño y ahí sigo.

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“Todo empieza con una decisión y lo más importante no es tomarla, sino llevarla a cabo”

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